7 de enero de 2011

En Moras

La noche de ayer encontré de nuevo a Zaratustra después de varios años ,me dijo; que ya se murió Dios…al escuchar esto creo que no tuve otro remedio, más que creer en mí, dejar a un lado estas mesuras de dolor divino ,que no sirven de mucho y cambiarlas por  la libertad de ejercer la sinceridad, ser  una  buena persona, pero sobre todo tener confianza.


Me quedé meditando ¿Qué pasará con estas purgas moralistas? Bueno, pensé;  si hay dolor moral somático ¿Podría un rico té de  moras  moradas ayudar a una mejor digestión para las personas  amoladas ? Ante tan pendeja compleja pregunta  definitiva mente es mejor el té de querer, con éste; se purga , se sana y evacúa. Se recomienda para que las personas puedan quedar de nuevo enamoradas.
Fernando Sojo 

3 de enero de 2011

Guardianes Fantasmas.

Guardianes Fantasmas.

Perdido en el silencio del  temor y el trance de  indecisiones, durante muchos años anotaba  en una libreta de color  rojo  las frases que regían mi vida, creyendo en ellas como un ciego, que solo puede guiarse por voces, con la creencia que el aire de las palabras podía formar la imagen de lo que yo quería, pero, dista mucho de lo que uno necesita. Dejé de anotar estas frases y guardé la libreta .

La cacería de palabras no es suficiente para atragantar  la esencia de un escrito, por mucho tiempo yo  jugué a ser un  trampero un équite que gustaba de llevar y escuchar pensamientos de palabras que no son mías…


Siempre he tenido  la maldita costumbre de robarme las citas de mis figuras  favoritas,  en  muchas de mis pláticas,  haciendo de ellas un usufructo egocéntrico


En la oscura alba de luna nueva, mi vigilia nocturna  estaba  inquieta, el calor asfixiaba mi sueño. Puse la libreta de color rojo junto a la almohada para intentar escribir algo ante el insomnio ardiente. La temperatura bajó pude cerrar mis ojos un poco, cuando la perturbación, congeló mi intranquilidad, hasta que el frío, se tornó intolerante.

El olor a muerte estaba presente en mi recámara, apareció una esfera de luz café que creció hasta convertirse en la silueta de un hombre delgado, blanco de barba oscura con  gorguera, vestido de capa y jubón negro.  Yo estaba sumamente asustado.

El hombre  tenia herida y carcomida la mano izquierda,  se acercó poco a poco a mi cama,  con su  mano derecha tomó mi libreta de color rojo,  colérica mente, la abrió y buscó las frases sobre las cuales basaba mis ideologías de pensamientos ajenos, él   arrancó las hojas y en el negro infinito de la noche las desvaneció furiosamente y desapareció el manco que me espantó.

Sólo quedó flotando una nota manuscrita en estilo renacentista que decía.

Se cultiva al escribir, antes de ser manco soy  guardián  de palabras y letras.

Atentamente

El  Manco de Lepanto.

Fernando Sojo Malacara.2011

2023 De regreso.

De regreso.  Creo que me quedé en un ayuno artístico que me dejó desnutrido y sin vitaminas. Hoy estoy  un poco más recuperado en forma y ...